Entre las muchas utilidades de las redes sociales, una de ellas es la difusión y divulgación de la investigación. Existen redes sociales con esta función específica, como es el caso de ResearchGate, con aspectos tan útiles como la posibilidad de plantear preguntas a investigadores con intereses similares o solicitar un artículo científico directamente a su autor.
Sin embargo, en las redes sociales más habituales también se puede hacer difusión, como es el caso de Twitter. Por ejemplo, si queremos encontrar un artículo científico que no está en open access, podemos publicar un tweet con sus metadatos añadiendo el hastag #ICanHazPDF. Los investigadores suelen consultar este hastag de vez en cuando y, si por casualidad lo tienen, te lo enviarán por mensaje directo. Además, muchas revistas científicas tienen su propia cuenta de Twitter, donde mantienen actualizados los artículos que se publican y los temas que se van planteando para números sucesivos.
Por lo tanto, las redes sociales son una herramienta indispensable para el investigador 2.0, ya que le permiten estar constantemente actualizado sobre los avances en sus líneas de investigación, así como contactar con posibles colaboradores y difundir sus propios trabajos.
Por otro lado, también es muy interesante para cualquier investigador crear su entorno personal de aprendizaje (PLE, por sus siglas en inglés), que en resumen se trata de la estrategia que se sigue para buscar, almacenar y aprender información, utilizando para ello todas las herramientas o aplicaciones tecnológicas a nuestro alcance. Symbaloo es una aplicación que permite generar tu propio PLE mediante webmixes donde se pueden incluir y organizar enlaces a recursos web de interés. Como ejemplo, os dejo una captura de mi webmix dedicado a investigación:
En definitiva, el investigador 2.0 tiene un buen número de herramientas y recursos en la web para optimizar todas las fases de su trabajo (búsqueda de información, organización de documentos, comunicación con otros investigadores y, finalmente, difusión y divulgación de los resultados). No obstante, el perfil y las necesidades de cada investigador son diferentes. Por lo tanto, lo mejor es probar con todas las herramientas posibles y, al final, utilizar sólo las que realmente nos ayuden en nuestro día a día como investigadores. Creo que, en este sentido, el módulo Investigación 2.0: Posibilidades de la red para la difusión de la investigación ha sido enormemente útil, y no tengo duda que terminaré utilizando muchas de estas herramientas.